¿Debería poner precios en mi web?

Es una de esas dudas a las que todos nos enfrentamos.

Preparamos las fotos, los textos, las secciones y explicamos nuestros servicios en nuestra web y, entonces, llega un momento en el que aparece la pregunta. ¿Debería poner mis tarifas públicamente en mi web?

Para los que no trabajamos con productos (donde es obligatorio poner el precio sí o sí) sino con servicios, la respuesta es en ocasiones complicada. De hecho, ya puedo adelantarte que no existe “una respuesta correcta”. Cada sector, cada negocio, cada persona… tiene sus propias características y un tipo específico de clientes que hacen que tomar una decisión dependa de muchas razones.

Pero, a pesar de ello, sí hay varios factores que puedes tener en cuenta y que te ayudarán a tomar una decisión al respecto más fácilmente.

Muchas veces, el factor principal que nos hace dudar entre poner o no los precios es el miedo. Miedo a que la competencia esté al tanto de nuestras tarifas, a que los clientes no valoren nuestro servicios más allá de su precio… Pero dejando todo esos miedos que nos atormentan de lado, me encantaría que hoy reflexionaras conmigo y pensaras cómo y por qué poner o no poner tus precios en tu web afecta a tu negocio.

CUÁNDO Y POR QUÉ SÍ PONER PRECIOS EN TU WEB

 Filtro de clientes

Si estás cansado de recibir peticiones de trabajo y presupuestos de clientes a los que les parecen caros tus servicios o que no están dispuestos a invertir tanto dinero en ellos, poner los precios en tu web puede ser una buena opción. Unas tarifas visibles van a ser un buen filtro para que tan solo los clientes realmente interesados en trabajar contigo se pongan en contacto o te pidan un presupuesto.

 Servicios cerrados con características muy definidas

Si vendes servicios pero están productizados, poner los precios es casi obligatorio. Cuando hablo de servicios productizados me refiero a sesiones de asesoramiento, coaching, formación… Si, independientemente del cliente y/o proyecto, ofreces algún servicio que siempre sigue los mismos pasos y que siempre te ocupa el mismo tiempo, tienes un servicio productizado y poner su precio a la vista es una forma genial de venderlo directamente al cliente ahorrándote un montón de preguntas y un intercambio de correos interminable. Así que, ¡adelante!

 Transparencia

Si la transparencia es uno de tus máximos valores, mostrar tus precios puede ser una forma de demostrarlo. Incluso, puede ser una forma de diferenciarte de la competencia si en tu sector mostrar los precios claramente no es una práctica habitual.

CUÁNDO Y POR QUÉ NO PONER PRECIOS EN TU WEB

 Servicios especializados y adaptados al cliente

Si adaptas tus precios según el cliente y el proyecto, te será difícil mostrar precios exactos en tu web… Frente a esto, puedes optar por poner una aproximación y facilitar una horquilla de precios a tus clientes. O, simplemente, no ponerlos e invitar al cliente que realmente esté interesado a ponerse en contacto contigo. Esto puedes hacerlo con una buena página de contacto o con una página tipo “Trabaja conmigo” que puede ser de gran ayuda a la hora de elaborar un presupuesto personalizado para ese cliente.

 Cuando TÚ eres parte fundamental del servicio

Evidentemente, el precio es uno de los factores más importantes en el proceso de compra. Pero no es el único. Un precio bajo puede dar a entender a nuestros clientes que nuestros servicios no son de calidad (aunque lo sean) y un precio alto que somos inaccesibles (al menos a primera vista). Por eso, y para evitar este juego psicológico, a veces conviene no poner precios en tu web. Si lo que quieres destacar por encima de todo de tu servicio es la calidad, el trato, la disponibilidad o, incluso, tu propia personalidad, no incluir tus precios a la vista puede ayudarte a conectar mejor con los clientes. Si crees que es necesario que el cliente hable contigo personalmente antes de dar el siguiente paso,”Obligarle” a escribirte o ponerse en contacto contigo, puede ser la mejor opción. Esa primera toma de contacto puede permitirte una relación directa, un cara a cara que afiance su confianza en ti y te vea como la solución exacta que necesita. De esta manera el precio queda en un segundo plano y demuestras que merece la pena trabajar contigo más allá de lo económico.

 Flexibilidad

No mostrar públicamente tus precios te permite ser más flexible con tus clientes y adaptarte a sus necesidades (¡e incluso a las tuyas!). Si tus precios aparecen en tu web, te será más complicado negociar tus tarifas o variarlas según las necesidades del cliente, tus picos de trabajo, la época del año, la repercusión del trabajo… y un millón más de variables que seguramente tienes en cuenta a la hora de hacer un presupuesto.

CUANDO NI EL SÍ NI EL NO SON LA SOLUCIÓN…

Si después de leer las razones a favor o en contra sigues confuso sobre qué deberías hacer con los precios, no te preocupes. Existen alternativas intermedias que también pueden dar buenos resultados en tu web:

 Desde…

Estamos acostumbrados a verlo en miles de catálogos y revistas. El socorrido “Desde X€” puede ayudarnos a mostrar nuestras tarifas de una forma bastante abierta. Con esta fórmula establecemos un mínimo por nuestro trabajo y dejamos claro que el precio puede variar según el proyecto final.

 Entre X y X€

Otra fórmula es usar una horquilla de precios. Marcar un precio de entrada y uno de salida para nuestros servicios.

 Explica por qué no muestras tus precios

En ocasiones no poner precios en una web puede percibirse como una forma de “ocultar” información al cliente (incluso esté puede sentirse engañado en un primer momento). Por eso, si decides que lo mejor para tu negocio es no mostrar tus tarifas, puede ser interesante el por qué no lo haces. Dar razones y explicar cuál es el siguiente paso para poder trabajar contigo, es suficiente para que el cliente entienda que es mejor hablar contigo en primer lugar.

 No tengas miedo a probar

Si tienes muchas dudas y ves que las ventajas e inconvenientes de tomar una u otra decisión son muy similares, lo mejor es probarlo. Si ahora mismo no muestras tus precios en tu web, intenta hacerlo durante 2/4 semanas y compara los resultados. ¿Han aumentado las peticiones de presupuesto o han disminuido? ¿Se han incrementado tus ventas o han bajado? ¿Ha subido tu tasa de conversión o se ha desplomado?

Prueba, analiza, elige la opción que mejor funciona en tu proyecto y acertarás 😉


¿Y tú? ¿Te sientes cómodo mostrando los precios de tus servicios en tu web? ¿Como usuario prefieres saber desde el principio cuanto cuesta un servicio o te gusta más el contacto directo con quién lo ofrece? Me encantaría seguir hablando contigo sobre este tema en los comentarios

Carmen M. Rodrigo
hola@carmenmrodrigo.com

Periodista de formación y diseñadora web por vocación. Ayudo a emprendedores y pequeñas empresas a crear el cóctel perfecto entre diseño y comunicación para poner en marcha el campamento base de su negocio en internet.

6 Comentarios
  • Conchi
    Publicado a las 16:26h, 09 marzo Responder

    Hola Carmen,

    Pues yo más que un sí rotundo o un no, te diría que depende. En mi caso, me guío por el tipo de producto o servicio que voy a ofrecer. Suelo ponerlo, por varias de las razones que ya has comentado, sobre todo, porque sirve de filtro. Hay paquetes que son lo que son y, por lo tanto, es mucho más directo si pongo el precio. Así ni la persona interesada, ni yo perdemos el tiempo y me parece muy honesto.

    Sin embargo, uno de mis servicios va por presupuesto, o sea que se adapta a las necesidades del cliente. No podría ser igual para todos, porque hay quienes quieren una cosa u otra. Por eso, en esos casos no he añadido ningún precio en mi web.

    Ahora bien, no es que haya una respuesta correcta, como adelantabas, pero yo me rijo por lo que a mí como usuaria me gusta encontrarme. Y yo prefiero saber a qué atenerme cuando voy a interesarme por un servicio determinado de otra persona.

    Un abrazo.

    • Carmen M. Rodrigo
      Publicado a las 08:33h, 13 julio Responder

      Hola Conchi.

      Exacto. La respuesta, aunque no sea lo que nos gustaría escuchar, es “depende2. Como tú comentas, hay que tener siempre en cuenta el tipo de servicio, el cliente al que nos dirigimos, etc. Incluso si nos sentimos cómodos o no.

      Cada proyecto es un mundo y nos tenemos que dar permiso para ir experimentando por nuestra cuenta, digan lo que digan los demás, y ver que es lo que realmente nos funciona a nosotros en particular.

      Gracias por tu comentario 🙂

  • Vero
    Publicado a las 10:28h, 16 marzo Responder

    ¡Hola Carmen!

    Este artículo/post ha hecho que piense en como ponerlos y con tu información me estas aclarando como hacerlo.

    Gracias!!

    P.D.: con ganas de leer el nuevo post

    Un abrazote enorme ;D

    • Carmen M. Rodrigo
      Publicado a las 08:34h, 13 julio Responder

      ¡Hola, Vero!

      ¡Qué alegría leerte!

      Me alegro mucho de que te haya ayudado. Ya nos irás contando la experiencia 😉

      Un abrazote

  • Stevens Fernandez
    Publicado a las 13:59h, 22 junio Responder

    ¡Hola Carmen!

    Coincido con Conchi en la variabilidad del colocar precios o no, según sea necesario.

    Me ha encantado la neutralidad de tu artículo, ya que te centras en lo práctico para cada caso.

    Mi mayor error al principio era colocar precios a la vista (demasiado bajos).

    Solamente cambié eso hacia un formulario de pre-calificación (eliminando los precios) y el resto es historia.

    Un abrazo!

    • Carmen M. Rodrigo
      Publicado a las 08:35h, 13 julio Responder

      ¡Mil gracias, Stevens!

      Me alegro mucho de ver cómo lo has vivido en tu propia experiencia y que ya hayas encontrado la fórmula que mejor te funciona. ¡Adelante con ello! 🙂

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