¿Pueden 20 minutos al día cambiar tu vida y tu proyecto?

Muchas veces cuando nos embarcamos en montar nuestro propio negocio acabamos perdiendo algo por el camino casi sin darnos cuenta. Empezamos a relacionarnos solamente con otros emprendedores, todo lo que invertimos es para mejorar nuestro negocio, dedicamos nuestro “tiempo libre” a contestar mails, leer un libro para mejorar en X habilidad… Todo enfocado a nuestro negocio, a hacer crecer nuestro proyecto, a conseguir más clientes, a ganar más dinero…

¿Y de que nos hemos olvidado por el camino? De nosotros mismos.

Te cuento todo esto porque para que yo misma me diera cuenta, antes tuve que pasarlo muy mal.

Lo contaba el otro día en Instagram y la respuesta fue tan abrumadora que me he animado a escribir este post.

Hace casi 2 años mi vida cambió de repente. Una relación larga terminaba y de un día para otro me encontré sin pareja, sin casa y sin trabajo.

Alguien había escrito un punto y a parte en mi vida sin yo saberlo. Y no sabía ni por donde empezar a manejarlo.

Uno de los pocos lugares dónde encontré consuelo fue en los libros. Y más concretamente en uno: “El camino del artista”

Me lo recomendó mi amiga Irene Rodrigo porque a ella también le había ayudado mucho y se convirtió en un bálsamo para salir adelante.

En un momento en el que no tenía ninguna motivación, no creía en mí misma y no me veía capaz de hacer nada que valiera la pena, en “El camino del artista” encontré un lugar cálido y seguro en el que refugiarme.

Conforme iba haciendo los ejercicios semanales que propone y me obligaba a escribir cada día sin pretensiones fue curándome por dentro.

Volví a encontrarme a mí misma, a darme cuenta de que por poco que sea, algo puedo aportar al mundo. De que mis ideas también son válidas, de que hay sitio para mí. Pero, sobre todo, aprendí de nuevo a cuidarme a mí misma. A dedicarme tiempo, a mimarme un poco.

18 meses después, sigo escribiendo casi cada mañana.

Y gracias a este pequeño ejercicio que me lleva 20 minutos al día, he avanzado lo que nunca imaginé tanto en lo personal como en lo profesional.

Aunque en el libro se muestra como un ejercicio de desbloqueo creativo pensado para artistas, te aseguro que es un ejercicio de desbloqueo general espectacular para cualquier persona. Y que nos viene especialmente bien a los emprendedores.

Lo que proponer Julia Cameron en “El camino del artista” es, simplemente, que escribamos tres páginas nada más levantarnos con todo lo que se nos venga a la cabeza. Esta es la primera instrucción que da Cameron sobre las páginas matutinas:

“Estas divagaciones literarios no pretenden ser arte. Ni siquiera escritura en un sentido literario. La escritura no es sino una herramienta más. Las páginas están concebidas para que nos familiaricemos simplemente con el acto de mover la manoa través del papely volvar en él todo aquello que te pasa por la cabeza, sea lo que sea. Incluiremos todo, por nimio, tonto, estúpido o raro que pueda parecer”.

El objetivo es dejar fluir. Escribir sin pretensiones, sin juzgar, sin esperar nada a cambio. Estas son las “normas” básicas de las páginas matutinas:

  • Escribe lo que quieras. Todo vale.
  • Nada de lo que escribas está mal.
  • Nadie va a leerlas (a menos que tu quieras). Y ni siquiera tu las leerás hasta pasadas 8 semanas más o menos desde que fueron escritas.
  • Escribe tres páginas cada mañana. Y si no sabes como rellenarlas, puedes simplemente escribir “No sé que escribir”, “no se me ocurre nada más que decir”… Cualquier cosa que pase por tu cabeza con tal de rellenar esas 3 páginas cada mañana.

Lo habitual es que estas páginas sean negativas, repetitivas, llenas de reproches (contra uno mismo y contra los demás), de arrepentimiento, noñas, infantiles, cólericas incluso… ¡Y eso es genial! Todo lo que consigas dejar en la hoja y soltar de tu mente, es algo que ya no se va a interponer entre tu creatividad y tú.

Puede que mientras lees todo esto ya estés pensando que esto no es para ti. Que menuda pereza levantarte cada mañana 20/30 minutos antes para escribir tonterías en un papel…

Yo hubiera pensado lo mismo.

Y no hubiera podido estar más equivocada.

Este ejercicio de instrospección, de autoconocimiento y de autocuidado han sido decisivas para reconocer mis miedos e ir aprendiendo a enfrentarme a ellos, para relativizar lo bueno y lo malo, para ser consciente de lo que me pasa y vivo en cada momento.

Las páginas matutinas y escribir porque sí, sin ningún motivo, me han ayudado a:

 Hacerme preguntas y encontrar respuestas

Hace poco leía también en otro libro (El método Kaizen) que una de las mejores maneras de encontrar una respuesta o una solución a un problema es hacerse una misma pregunta una y otra vez. Basta con que lo hagamos una vez al día. Que mentalmente o a través del papel repitamos esa pregunta de la cual, por ahora, no conocemos la solución. Repetirla hace que nuestro cerebro se ponga a escarvar y no pare hasta dar con aquello que estamos buscando. Una mañana de repente, estarás escribiendo y encontrarás sobre el papel esa respuesta que habías estado buscando.

 Aprender a dejar ir y a vaciar la mente

Es una de las cosas que más me gustan de las páginas matutinas. Muchas veces me despierto ya con mil cosas en la cabeza. Asuntos pendientes, reuniones del día, mails por contestar, una conversación incómoda del día anterior… Pero antes de que todo eso se adueñe de mí y empezar el día enfurruñada, estresada o con mal pie, voy a las páginas a soltarlo todo. Me quito el peso de encima. Sé que todo eso que me molestaba sigue existiendo, pero ya no existe en mi cabeza, ya no es un runrún constante en mi mente, ahora está en el papel.

 Encontrar un momento al día tan solo para mí misma

Soy de las que siempre tiene en la boca “no tengo tiempo para nada y menos para mis cosas”. Pero es mentira. Todos tenemos el mismo tiempo, las mismas 24 horas del día, solo nos hace falta establecer prioridades y darnos permiso para también dedicarnos tiempo a nosotros mismos. Yo he encontrado ese hueco irrenunciable nada más levantarme. De hecho, me despierto cada mañana con ganas y sin pereza porque sé que lo primero que me espera son 30 minutos para mí, para cuidarme a mí misma y charlar un rato conmigo tranquilamente.

 Aprender a expresar mejor lo que pienso y lo que siento (ante mí misma y ante los demás)

¿No te ha pasado nunca que intentas explicar lo que te pasa o lo que sientes y no encuentras las palabras? Las páginas matutinas te ayudan a desenredar toda esa maraña. El intentar trasmitir a través del papel lo que estás viviendo, desbloquea miles de emociones y pensamientos que tenías estancados por dentro. Te das cuenta de que algo en lo que nunca te habías parado a pensar te ilusiona muchísimo o de que algo que tenías totalmente asumido en realidad lo que te produce es miedo y malestar.

 Una guía de vida

Una de las “normas” de las páginas matutinas es que uno mismo no puede leerlas hasta que no han pasado 8 semanas desde que fueron escritas. La verdad es que pocas veces vuelvo a ellas a leerlas. Prefiero seguir pensando que lo que escribo allí no tiene trascendencia, “no vale para nada” y que nadie lo va a leer. Pero lo cierto es que en un par de ocasiones sí he recurrido a ellas. Especialmente, cuando no he sabido encajar un sentimiento o no he sabido dónde colocar algún recuerdo. Es curioso, pero las 2 o 3 veces que he abierto sus páginas ha sido como, si por casualidad, hubiera ido a la página exacta que contenía la respuesta o la explicación que andaba buscando.

 Perder el miedo a escribir

A parte de todo esto, las páginas matutinas también me han ayudado a ir reduciendo poco a poco mi miedo a escribir. Parece que no, pero cuando tienes un negocio online y de marca personal, escribes muchísimo al cabo del día.

En el blog, en redes sociales, mails para tus clientes, etc. Sin darnos cuenta, la escritura es gran parte de nuestra comunicación al cabo del día. Usamos WhatsApp, actualizamos nuestros estados en Facebook, subimos fotos y texto a Instagram, mandamos decenas de correos electrónicos… Escribimos mucho más de lo que parece, ¿verdad? 🙂

Si eres de los que les cuesta comunicarse en cualquiera de estos ámbitos, las páginas matutinas van a ayudarte mucho. Vas a encontrar nuevas palabras y formas de expresarte cuando mandes un mail con una propuesta, cuando tengas que aceptar o rechazar un proyecto, cuando quieras escribir a alguien para presentarte… Poco a poco vas a notar como la escritura se vuelve más fluida y natural y como cada vez tus mensajes suenan más a ti.


¿Conocías las páginas matutinas? ¿Te atreverías a darles una oportunidad y probar a escribir durante unos meses nada más levantarte? ¿Tienes alguna otra rutina que te haya ayudado a estar mejor en lo personal y en lo profesional? Me encantaría leerte en los comentarios 🙂

 

Carmen M. Rodrigo
hola@carmenmrodrigo.com

Periodista de formación y diseñadora web por vocación. Ayudo a emprendedores y pequeñas empresas a crear el cóctel perfecto entre diseño y comunicación para poner en marcha el campamento base de su negocio en internet.

5 Comentarios
  • María
    Publicado a las 15:53h, 27 agosto Responder

    Buenas tardes Carmen

    Menuda sorpresa recibir tu email hoy mismo
    porque estaba dudosa de si seguir preparando mis proyectos o ya lo dejaba todo congelado como los mamuts prehistóricos.

    Mira que me has hecho un gran regalo de domingo y te lo agradezco de corazón

    Entiendo todo tu proceso porque yo tb lo he vivido y no una, sino varias veces…

    Mil gracias por tu inspiración “inspiradora” para tus seguidores

    María

    • Carmen M. Rodrigo
      Publicado a las 08:30h, 28 agosto Responder

      ¡Muchas gracias, María!

      Ojalá este post te anime a comenzar con “El camino del artista” y las páginas matutinas. Si es así, espero verte por aquí muy pronto para que me cuentes los resultados 😀

      Un abrazote,
      Carmen

  • Conchi S.
    Publicado a las 15:43h, 11 septiembre Responder

    Hola Carmen,

    Me encanta este post. No sólo por descubrir este nuevo hábito (en el que coincidimos desde hace algún tiempo), sino porque nos dejas descubrirte mejor. Las mejores recomendaciones son aquellas que parten de la experiencia de alguien más. Viendo cómo te han ayudado y leyendo tu historia, tu evolución, es más fácil reconocer todo el poder de estas páginas.

    Por mi parte, a mí me han servido para enfocarme, para comenzar el día enfocada en lo importante y no arrastrar asuntos intrascendentes a veces, pero que nos saturan y nos hacen daño. Además, me doy cuenta cada vez que escribo de que soy capaz de encontrar soluciones fáciles y más sencillas de lo que esperaba, a asuntos que habían estado agobiándome durante mucho tiempo. Parece que al ponerlo por escrito e ir soltando palabra a palabra lo que nos pasa, lo que pensamos o lo que sentimos, vamos viéndolo reflejado con más claridad y surgen ideas que hasta ahora te parecían impensables.

    Yo también lo recomiendo.

    Un abrazo enorme.

  • Elizabeth Carné
    Publicado a las 04:41h, 19 septiembre Responder

    Hola Carmen,

    Muchas gracias por tu el artículo relacionado a dedicar 20 minutos cada día para escribir “las páginas matutinas”. Leyendo éste artículo, recordé la misma recomendación que me hizo un psicólogo hace muchos años atrás. En ese tiempo no lo hice, porque no me convencía la idea, pero ahora que leí el artículo encuentro que tiene sentido hacerlo.

    Carmen, empezaré a escribir las páginas matutinas desde mañana y luego te contaré de los resultados.

    Un abrazo.

  • Alexandra Dacier
    Publicado a las 09:36h, 21 septiembre Responder

    Debo leer ese libro, lo he visto varias veces en la Liberia. Escribir para mí es la mejor terapia para aprender ir y desaprender. Sacar 20 minutos al día para uno mismo es el mejor actor de amor para conectar con uno mismo y nuestras emociones. Excelente aportación nos dejas con este post que nos lleva a navegar dentro de unos mismo y poner en el orden nuestras prioridades.
    Saludos.

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